Una persona tocándose el interior de la muñeca con la mano

El pequeño detalle de tu muñeca que te puede salvar la vida cuando menos te lo esperas

Aunque no lo creas, conocer este detalle puede ser enormemente útil a la hora de detectar una futuro problema

Es muy probable que todos hayamos hecho este gesto alguna vez: colocarnos los dedos en la muñeca para contar las pulsaciones de nuestro corazón. Aunque se trata de un gesto que, en muchas ocasiones, solemos hacer por puro divertimento, en realidad puede acabar siendo tremendamente útil. Y, en especial, desde un punto de vista médico.

Esto es lo que opinan científicos de Vall d’Hebron, que han concluido recientemente que tomar el pulso en la muñeca ayuda a mejorar la capacidad de detectar una fibrilación auricular. Algo sumamente importante, especialmente si tenemos en cuenta que la fibrilación auricular tiende a aumentar el riesgo de sufrir un ictus, duplicando su mortalidad.

¿Qué es la fibrilación auricular?

Durante un latido cardíaco regular, las dos cámaras superiores (las aurículas) envían una señal eléctrica que hace que el corazón bombee sangre por todo el cuerpo. Sin embargo, la fibrilación auricular implica que este proces no se haga correctamente.

Ecocardiograma
Un ecocardiograma es útil para conocer la salud del corazón | Getty Images

Lo que ocurre en este caso es que la actividad eléctrica se vuelve irregular, provocando contracciones rápidas y desordenadas de las aurículas. Estas contracciones anormales de las aurículas pueden hacer que la sangre se bombee de manera ineficiente por todo el cuerpo.

Aunque los síntomas o signos de advertencia de la fibrilación auricular pueden manifestarse de forma diferente en distintas personas, existe un síntoma muy común: la presencia de un latido cardíaco irregular. Pero también existen otros síntomas que debemos tener muy en cuenta: latidos cardíacos rápidos, dificultad para respirar, dolor en el pecho, cansancio y desmayo.

¿Cuáles son las causas de la fibrilación auricular?

La fibrilación auricular puede ocurrir en algunas personas sin razón aparente. En otros, la fibrilación auricular puede desencadenarse por una causa reversible. El consumo del alcohol, el estrés emocional o físico, un ataque al corazón o una embolia pulmonar, son algunas posibles causas.

Además, también puede ser un problema crónico, o recurrente, causado por la presión arterial alta (hipertensión arterial), enfermedad de la arteria coronaria o enfermedades del músculo o de las válvulas del corazón.

Debemos tener en cuenta que, en general, la fibrilación auricular no es una afección potencialmente mortal o se considera muy grave en personas que no tienen otros problemas de salud. Pero sí puede ser peligroso en caso de hipertensión arterial, diabetes o afecciones del corazón. De ahí que, en estas condiciones, deba ser correctamente diagnosticada y tratada.

Foto de un hombre mayor tocándose la cabeza contrariado
Una persona mayor tiene más riesgo asociado a su corazón | Getty Images

Por otro lado, también se sabe que aUmenta el riesgo de accidente cerebrovascular, como los ictus. Y esto ocurre especialmente en personas de 65 años de edad o más, en personas que ya han sufrido un accidente cerebrovascular, o en personas con insuficiencia cardíaca congestiva o con diabetes.

Dado que la sangre en las aurículas no se drena por completo si tiene fibrilación auricular, puede coagularse. Un coágulo puede escapar y viajar al cerebro y causar un derrame cerebral.

¿Dónde y cómo deberíamos tomar el pulso?

El propósito de tomar el pulso es doble. Esto es, por un lado, para ver si el ritmo de los latidos es regular y, por otro lado, para medir el número de pulsaciones por minuto. Por debajo de 40 y por encima de 120, signo de posible fibrilación cardíaca, es imprescindible consultar.

Una persona tocando el interior de la muñeca de otra con su mano
Es importante saber coger el pulso de forma correcta | Getty Images

Para tomar el pulso, son posibles dos puntos de presión: la arteria carótida en el costado de la base del cuello o la arteria radial en el interior de la muñeca. Aplicar los dedos índice y medio en estos lugares debería ser suficiente para percibir las pulsaciones. 

Con la ayuda de un reloj o cronómetro, el objetivo es contarlos durante un minuto. Menos tecnológico que algunos accesorios electrónicos de automedición, el método ha demostrado su eficacia y, en cualquier caso, es mucho más fiable.