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El truco de los cocineros para evitar que las patatas se pongan negras al pelarlas

Conservar las patatas en óptimas condiciones es posible. ¡Descubre cómo!

Las patatas es uno de los alimentos más consumidos a nivel mundial. Además de ser saludables y presentar muchos beneficios para nuestra salud, también resultan muy versátiles para preparar cualquier plato. Ahora bien, existen ocasiones en las cuales pueden cambiar su textura y color.

Las patatas, un alimento tradicional 

¿Quién no tiene patatas en casa? Este tubérculo, originario de América del sur, es actualmente uno de los alimentos más cultivados en todo el mundo. Y no es de extrañar, pues nuestros antepasados, por allá en el siglo XVI, fueron quienes las trajeron desde América.

Si tuviésemos que destacar los beneficios que presentan las patatas, serían muchísimos. Es un alimento rico en carbohidratos, algo esencial para ayudarnos a mantener energía. Además, la patata es muy completa a nivel nutricional.

Dos patatas cocidas sobre un plato
Aunque puedas cocinar las patatas de muchas maneras, las mejores son las cocidas | Getty Images

Su aporte en vitamina B y C, ácido fólico y minerales como el magnesio o el hierro hacen que sea un alimento casi indispensable en la despensa de cualquier hogar. Además presentan una alta composición en agua, por lo tanto se convierte en una de las opciones más saludables de consumir.

Además, existen muchas formas de cocinarlas. Aunque las patatas presentas muchas propiedades y beneficios, estos se pueden ver afectados dependiendo de cómo las cocinemos. Es por ello que si queremos beneficiarnos de su consumo, debemos cocinarlas de la forma más saludable posible.

Hervidas, fritas, rellenas o al horno... existen muchas formas de cocinarlas y consumirlas. Normalmente son ideales para acompañar en platos como guarnición, sobre todo los de carne o pescado. Y aunque muchas personas optan por eliminarlas de su dieta, lo cierto es que son muy saludables.

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Algo que se suele creer es que la patata presenta muchas calorías, y lejos de la realidad esto no es así. Evidentemente, todo dependerá de como se cocine: lo mejor es cocerlas, ya que es la forma que menos calorías presenta.

El cambio de aspecto de las patatas

La gran mayoría de nutrientes los encontramos en la piel externa de la patata. Es por ello que otra de las formas que tenemos de beneficiarnos de su aporte nutricional es cociéndolas con piel y enfriándolas posteriormente con agua.

Lo bueno de este alimento es que se puede conservar muy bien. Sin embargo, son muchas las personas que para adelantar tiempo en la cocina optan por pelarlas mientras preparan el resto de alimentos. Esta acción podría explicar muchas cosas.

Para empezar, debemos saber que cuando pelamos o cortamos patatas, se están rompiendo unos tejidos, de los cuales se libera una enzima llamada polifenoloxidasa (PFO). Esta enzima tiene la capacidad de oxidar, y por tanto provoca unas reacciones que son las responsables del color oscuro que pueden llegar a tener.

Es por ello que muchas veces, tras pelarlas o cortarlas, empiezan a aparecer zonas que están más marrones, grises e incluso negras. Cuando esto ocurre es porque las patatas han empezado a oxigenar, pero no te preocupes, porque existe una solución.

Pieles de patatas amontonadas
Las patatas se oxidan con mucha facilidad, una vez peladas | Getty Images

Si quieres conservarlas en buen estado, lo mejor que puedes hacer es pelarlas el día anterior antes de cocinar. Cuando lo hagas, añádelas en un bol con agua fría y déjalas en la nevera. Al dejarlas en remojo, lo que se consigue es que el agua las proteja del aire, y de esta forma no se oxigenen.

Aunque las dejes así toda la noche, no tienes de que preocuparte. La absorción que puedan hacer las patatas con el agua no interfiere en absoluto en el plato final. Eso sí, lo ideal es que no las cortes, ya que si las dejas enteras absorberán menos agua.

Pero esta no es la única forma de conservar las patatas. Si quieres prevenir su oxidación también puedes recurrir al vinagre o al jugo de limón. Estos productos, que contienen ácido, son la mejor solución para evitar que se pongan marrones. ¡Nunca fallan!