Imagen de unas gafas.

Si necesitas gafas para ir a trabajar, tu empresa está obligada a pagártelas

El empresario deberá asumir el gasto de las gafas

Los trabajadores que precisen de gafas o de lentillas para trabajar delante de un ordenador acaban de recibir buenas noticias. La empresa para la que desempeñen la actividad tendrá que correr con los gastos que impliquen dichos elementos correctores. Además, no será preciso que el problema de visión tenga como causante el uso de dichas pantallas.

Una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) que responde a una cuestión de la justicia rumana así lo contempla. Una abogada general de dicho tribunal europeo había asegurado que los empleados que necesitaran de anteojos no debían asumir dicho pago de su bolsillo.

NOVEDAD WHATSAPP: ¡Recibe GRATIS las novedades de Mercadona! Pincha aquí para entrar en nuestra comunidad de WhatsApp 

El citado fallo incide en la necesidad de que se garanticen unas mínimas condiciones de seguridad y salud al trabajador. Sobre todo cuando se exponga ante pantallas de visualización durante largos periodos de tiempo. Aclaran que es responsabilidad del empresario "proporcionar a los afectados un dispositivo corrector especial".

Las opciones que se planten son dos. Pueden realizarlo por medio de su entrega o a través del "reembolso de los gastos" que tuviera que soportar el profesional. Según este tribunal, cuando se refieren al término "dispositivo corrector especial", también tienen cabida las gafas y lentillas.

El origen de la demanda

El origen de esta resolución nos conduce hasta Rumanía. Allí, un trabajador de la Inspección General de Inmigración del Departamento de Cluj denunció a su compañía. Consideraba que sufría "un importante deterioro en la vista" motivado por su tarea delante de un ordenador.

Hombre mirando el ordenador
Una sentencia confirma que las compañías deben correr con los gastos de las gafas | Getty Images

A ello se le sumaban también otros factores como la ausencia de luz natural, una luz visible discontinua y la sobrecarga neuropsíquica. Por recomendación de su médico, finalmente decidió cambiar las gafas. Sin embargo, alegó que el sistema nacional del país no cubría dicho gasto.

En total se trataban de 2.629 leus rumanos, que al cambio serían 530 euros. Ante eso optó por ir a la Inspección General para que le sufragaran ese reembolso, pero también se encontró con su negativa.

Después de todo esto, llegó a la conclusión que lo conveniente era presentar una demanda ante el Tribunal de Distrito de Cluj. Su propósito era que la justicia condenara a la Inspección General al abono de esa cantidad. Sin embargo, su petición fue desestimada de nuevo al entender que no había justificación para ello.

El juez aclaró que el Decreto de Gobierno 1028/2006, en su artículo 14, no recogía el derecho a efectuar reembolsos por ese motivo. Solo contempla la posibilidad de conseguir dispositivos correctores especiales cuando fuera preciso para desempeñar su tarea.

La decisión del TJUE sienta un precedente

El citado empleado no pareció conformarse con la decisión de los tribunales y siguió insistiendo en sus derechos. A continuación presentaría un recurso de casación ante el Tribunal Superior de Cluj, que se trata del órgano jurisdiccional remitente.

Ahora ha comprobado como el organismo de justicia europeo le daba la razón. Sentencia que debe ser la empresa la que corra con los gastos que haya afrontado el trabajador afectado para la adquisición de correctores. Se basan en el artículo 9, apartado 3, de la Directiva 90/270.

Persona tecleando en un ordenador en el trabajo
Los trabajadores pasan mucho tiempo delante de las pantallas y eso provoca un deterioro de la vista | Getty Images

Esto provocará que las compañías tengan que sufragar el coste de las gafas o lentillas que precisen los profesionales. Sobre todo cuando desempeñen una actividad de prolongado tiempo delante de una pantalla.

Las entidades deben velar por la salud de sus profesionales, ya que es uno de los grandes activos con los que cuentan. Hasta ahora, algunas empresas ya habían incluido esta medida en sus convenios. Se comprometían a pagarles cualquier tipo de dispositivo corrector que precisaran. En algunos casos se trata de un gasto elevado que no puede ser asumido en solitario por el empleado.