Una mano cortando en dos un trozo de sandía

Mucho ojo con la sandía y el melón que comes en verano: posibles intoxicaciones

Se trata de las frutas más populares del verano, pero los expertos avisan de los riesgos que conllevan

Nuestro ritmo de vida se va acelerando por momentos, y el cúmulo de rutinas y quehaceres nos sobrepasan hasta llegar a límites estresantes. Una gran parte de la población española vive bajo estos estímulos diarios: trabajo, familia, colegio, niños y un sin fin de obligaciones. Como resultado de todo esto, vamos con demasiadas prisas, e intentamos ahorrar tiempo en todo.

Una consecuencia de todo esto es que cada vez más personas recurren a los famosos tuppers. Son fáciles de llevar a cualquier parte y sirven para almacenar de todo: frutas, verduras, comida, caldo, etc. Sin embargo, los expertos se muestra cada vez más inquietos con esta costumbre, ya que presenta riesgos muy importantes para la salud.

La comida en el tupper... ¿Corre peligro?

Lo más habitual es preparar el tupper o la fiambrera la noche anterior o incluso el mismo día por la mañana. Y aunque cada alimento es un mundo, lo cierto es que pasan largas horas almacenados en nuestro tupperes. Tantas, que pueden convertirse en un auténtico peligro, como es el caso de la sandía y del melón.

Se trata de dos de las frutas más consumidas cuando el calor aprieta, y es fácil verlas por todas partes en verano. Además, son piezas muy saludables, hidratantes y completas, que apetecen prácticamente a cualquier hora.

Sandía cortada en platos de vidrio transparente sobre una mesa
La sandía es un alimento muy popular en verano | Getty Images

Pero el problema es precisamente ese, la hora. Cuando una pieza de fruta se corta y permanece en temperatura ambiente más allá de las dos horas, consumirla después puede tener consecuencias negativas. No, no es ninguna broma, ya que el riesgo de sufrir una intoxicación es muy alto.

A pesar de que la mayoría de intoxicaciones se originan a través de productos animales infectados, mucha gente no sabe que ocurre lo mismo con los productos vegetales.

La nutricionista Beatriz Robles señala que la fruta cortada puede contener bacterias que podrían provocar listeriosis o salmonelosis. Estas bacterias, que normalmente se encuentran en insectos y roedores, también podrían estar en la fruta.

La importancia de conservar bien los alimentos

La ley en España es clara. Según el Real Decreto 3483/2000, los productos que duren menos de 24 horas tienen que estar a menos de 8ºC, y si duran más, su conversación puede ser a 4ºC. De esta forma, si vamos al supermercado y compramos una fruta ya cortada, tendremos que prestar mucha atención. Lo ideal es consumir fruta que haya sido cortada, como mucho, dos horas antes.

Es importante que la fruta (y los alimentos en general) se conserven en un estado óptimo de refrigeración. De lo contrario, las bacterias podrían pasar al interior del alimento y reproducirse a gran velocidad.

La mitad de un melón blanco rodeada de trozos cortados de melón
La fruta cortada se debe conservar a buena temperatura | Getty Images

Un claro ejemplo lo podemos encontrar en un brote que tuvo lugar en 2018 en Estados Unidos, donde 70 personas se intoxicaron de salmonela por comer sandía y melón cortados. Según informó el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, al menos la mitad de ellos acabaron ingresados.

¿Por qué son peligrosas estas bacterias?

Tanto la listeriosis como la salmonela son dos bacterias que pueden generar graves problemas de salud. En el primer caso, la listeriosis puede estar presente en muchos alimentos, y también en el agua.

Se trata de una bacteria que es "todoterreno". Soporta condiciones adversas como la ausencia de oxígeno y temperaturas de congelación, lo cual la hace peligrosa.

José Juan Rodríguez, profesor titular de la UAB y miembro de la Sociedad Española de Seguridad Alimentaria insiste: "Otras bacterias estropean el producto y el consumidor ve el riesgo, pero la listeria no da señales de que está ahí". En España, el último brote también se cobró la vida de una persona.

Por otro lado, la infección por salmonelosis también puede ser bastante perjudicial, ya que esta bacteria afecta normalmente al aparato intestinal. En algunos casos, si la infección se propaga más allá de los intestinos, las consecuencias pueden ser nefastas.

Conjunto de frutas: uva, piña, sandía y fresas
Las intoxicaciones por fruta contaminada son más habituales de lo que creemos | Getty Images

Ambas infecciones pueden ser motivo de riesgo para nuestra salud, y los síntomas pueden variar. No obstante, el cuadro médico que suelen presentar ambas son las náuseas, los vómitos, la diarrea y la fiebre. Cuando la infección es más grave, también se puede dar el caso de tener meningitis y otras complicaciones.

Para concienciar la práctica de conservación y consumo de alimentos, la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid ha lanzado la campaña con el lema "La fruta cortada, ¡siempre refrigerada!".