Niño hurgándose la nariz con un dedo

El preocupante motivo por el que nunca debes dejar que tu hijo se hurgue en la nariz

Si tus hijos tienen por costumbre hurgarse la nariz, es posible que los resultados de este estudio te alarmen

Algunas personas se hurgan la nariz por aburrimiento o por hábito nervioso. Las alergias y las infecciones de los senos paranasales también pueden aumentar la cantidad de mucosidad en la nariz.

No obstante, es un gesto muy común, sobre todo, entre niños. Y aunque parezca aparentemente inofensivo, recientes estudios asocian este gesto con la posible aparición de enfermedades.

Hay quienes no pueden evitar hurgarse la nariz

Generalmente, hurgarse la nariz no es señal de comportamiento repetitivo o compulsivo. Sin embargo, cuando es así, nos encontramos ante la rinotilexomanía. Este comportamiento tiende a ir acompañado de estrés o ansiedad y otros hábitos como morderse las uñas o rascarse las uñas. Para las personas con esta condición, hurgarse la nariz puede aliviar la ansiedad por un corto tiempo.

Bebé hurgándose la nariz
Hurgarse la nariz suele ser más común entre niños pequeños | Getty Images

Por lo que si tienes por costumbre hacerlo incluso en el coche, debes saber que no es nada compulsivo. Incluso no es algo socialmente aceptable. Y aunque solíamos pensar que no es peligroso, un nuevo estudio advierte sobre sus posibles riesgos.

¿Cuáles son los riesgos de hurgarse la nariz a menudo?

Un estudio publicado recientemente, y llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Griffith, ha demostrado algo alarmante que seguramente preocupe a padres de niños que se hurgan habitual y comúnmente la nariz…

Y es que sus autores han podido demostrar que una bacteria, presente en la nariz, puede viajar a través del nervio olfativo, hasta alcanzar el cerebro en ratones, donde se generan marcadores que serían una señal reveladora de la enfermedad de Alzheimer.

El estudio ha sido publicado en Scientific Reports, y mostro que una bacteria, llamada Chlamydia pneumoniae, fue capaz de usar el nervio óptico que encontramos ubicado entre el cerebro y la cavidad nasal como una especie de vía de invasión, alcanzando el sistema nervioso central.

Posteriormente, las diferentes células cerebrales respondieron depositando una proteína beta amiloide, que se convierte en un signo distintivo de la enfermedad de Alzheimer.

Un cerebro humano de plástico en las manos de un médico
Las bacterias presentes en la nariz podrían llegar al cerebro | Getty Images

Los riesgos pueden ser aún mayores

El nervio olfativo, presente en la nariz, se encuentra directamente expuesto al aire, ofreciendo una especie de camino corto al cerebro. Por otro lado, también se ha encontrado algo preocupante: si se daña el revestimiento de la nariz, es posible que aumente la cantidad de bacterias que pueden acabar entrando al cerebro.

De acuerdo a los expertos, las pruebas de olfato podrían ser útiles a la hora de detectar no solo la enfermedad de Alzheimer, sino la demencia. ¿Por qué? Porque la pérdida del sentido del olfato es un síntoma temprano de la enfermedad de Alzheimer. De ahí que los científicos indiquen que una prueba de este tipo en personas mayores de 60 años puede acabar siendo muy útil.

Hombre anciano tocándose la cabeza mientras una doctora le sujeta la mano
El Alzheimer es una de las 10 principales causas de defunción en el mundo | Getty Images

¿Sabes qué es la enfermedad de Alzheimer?

La enfermedad de Alzheimer es un trastorno de la memoria que progresa lenta y constantemente, cuyos síntomas son causados ​​por daños en ciertas áreas del cerebro. La prevalencia de la enfermedad aumenta con la edad y es más frecuente en mujeres que en hombres. A diferencia de lo que suele pensarse, esta enfermedad no es tan fuertemente hereditaria como se imagina. 

En realidad, el estilo de vida juega un papel importante en el desarrollo de la enfermedad, por lo que puede reducir activamente su propio riesgo de enfermarse. Y parece que hurgarse la nariz es un factor de riesgo importante.

Especialmente cuando se asocia a daño en el revestimiento de la nariz y la presencia de una bacteria que, con el tiempo, puede alcanzar el cerebro. Así que ya sabes, si quieres evitar tener un riesgo mayor de enfermedad de Alzheimer, un buen paso es no volver a hurgarse la nariz más.