Chuches y golosinas de diferentes tamaños y formas

La peligrosa chuchería que le estás dando a tus hijos sin saber los graves riesgos

Aunque se trata de un producto irresistible para los niños, no está exento de presentar riesgos

Muchos niños, y no tan niños, sienten un especial deseo por las golosinas. Y no es algo que nos deba extrañar, ya que sus formas, sabores y colores hacen que sean uno de los productos más irresistibles de consumir. Pero... ¿Hasta qué punto deberíamos hacerlo?

La golosina que está en el punto de mira

Si tuviésemos que pensar en nuestra golosina favorita, seguramente muchos coincidiríamos. ¿Quién no ha ido nunca de niño a una tienda de golosinas y ha arrasado con ellas hasta llenar la bolsita? Es una práctica que seguramente todos hemos hecho alguna vez en nuestra vida.

Y es que dentro de toda la variedad de golosinas que existen, hay una especialmente famosa y consumida por muchos. Se trata nada más y nada menos que de los 'ositos de gominola'. Esta chuchería lleva acompañándonos prácticamente un siglo. Fue en 1922 cuando la empresa Haribo los lanzó al mercado.

Primer plano de muchos ositos de gominola de colorines
Los ositos de gominola son uno de las chuches más clásicas | Getty Images

Sin embargo, aunque se trata de una de las más consumidas, debemos tener presente su composición. Si nos fijamos detenidamente en la etiqueta de los paquetes, nos llevaremos una sorpresa.

Al parecer, si cogemos un osito de estos descubriremos que casi la mitad de él se compone de azúcar. Así lo podemos corroborar si consultamos la página web de Haribo. Por cada 100 gramos de ositos que consumamos, 77 gramos se componen de carbohidratos y 46 gramos de azúcar.

Son unos datos verdaderamente preocupantes si tenemos en cuenta también la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta institución recomienda  consumir como máximo 25 gramos de azúcar al día. Por lo tanto, si comiésemos estas golosinas fácilmente estaríamos superando dicha recomendación.

Además, otra de las cuestiones que menciona la OMS es que el azúcar no debería aportar (ni en adultos ni en niños) más del 10% de las calorías ingeridas. Esto es algo muy difícil de cumplir si tenemos en cuenta que muchos de los productos que se venden en el mercado ya de por sí contienen elevadas cantidades de azúcar.

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El riesgo de consumir este tipo de chuchería

¿Qué dicen los especialistas de la salud? En este sentido, ningún especialista de la salud estaría de acuerdo en su consumo, al menos de forma excesiva. Tener un exceso de azúcar en nuestro organismo no es para nada beneficioso, y mucho menos si ya lo iniciamos desde la infancia.

Entre todos los inconvenientes que nos podríamos encontrar, el más leve sería tener caries. Pero esta afección, muy propia en los niños, no sería la única. Así pues, consumir un exceso de azúcar podría acarrearnos consecuencias mucho más negativas.

Primer plano de una boca abierta con caries
Las caries son muy propensas durante la infancia, y consumir golosinas es uno de los motivos | Getty Images

Entre las más conocidas podríamos destacar las enfermedades cardiovasculares, el sobrepeso y la obesidad. También se podría dar lugar a otras patologías como la hipertensión y la diabetes. Y no solo eso, porque también existen algunos casos en los que el consumo de azúcar está relacionado con la ansiedad y la depresión.

Evidentemente, todas estas consecuencias podrían perjudicar nuestra salud. Sin embargo, es posible que en algún momento la ciencia nos sorprenda y ponga a nuestra disposición otro tipo de golosinas, en este caso elaboradas a partir de productos naturales.

Nuestro organismo no está preparado (ni se merece) que lo bombardeemos a azúcar. No obstante, tampoco sería pretensioso erradicar totalmente este producto de nuestra vida, y sobre todo en la de los niños. Lo único importante en este caso es tomar conciencia del consumo que hacemos. Y sí, lo ideal es poder seguir comiendo ositos de gominola... pero si queremos mantener nuestra salud, hacerlo de forma eventual.