Multitud de gente caminando por la calle sin mascarilla

Los españoles nacidos antes de 1980 podrían tener la clave contra la viruela del mono

Los expertos tienen un mensaje esperanzador en medio de la creciente preocupación por esta enfermedad

La situación de la viruela del mono es cada vez más preocupante en España. El no poseer grandes conocimientos sobre este virus le otorga cierto halo de misterio, causando así el desasosiego entre los españoles. Hasta hace poco era una enfermedad ignorada, pero estos días es la mayor protagonista de los medios de comunicación.

Actualmente, 7 han sido los casos confirmados de esta enfermedad, pero se sospecha que otras 22 personas podrían estar también infectadas. Hasta que no pasen unos días, no sabremos la cantidad exacta de infecciones, que también se han dado en Reino Unido, Portugal e Italia. Afortunadamente, los expertos han lanzado un mensaje esperanzador, que afecta a todos aquellos españoles nacidos antes de 1980...

La gran noticia de los expertos para millones de españoles

La viruela del mono ha pasado de ser una enfermedad ignorada en gran parte del mundo a estar en boca de todos. Sí, es cierto que en África siempre se han dado casos, y que en ese continente su letalidad oscila entre el 4 y el 22%, pero la mayor parte del mundo ignoraba su existencia. Los casos descubiertos en varios países europeos, entre ellos España, han catapultado la enfermedad a las portadas de todos los medios.

Afortunadamente, las recientes investigaciones señalarían que es posible que una parte de la población española cuente ya con protección sin saberlo. Aquellos que nacieron antes de 1980 podrían tener cierta inmunidad ante la viruela del mono. Esta fecha no es casual y coincide con un momento histórico dentro del mundo científico: ese año fue posible erradicar la viruela en humanos.

Dos costras rojizas e inflamadas en la piel
La viruela del mono está en boca de todos | Getty Images

La protección de la que gozan millones de españoles

La relación entre una enfermedad y otra se basa en que el virus de la viruela del mono comparte una estructura muy similar con la de la viruela humana. Algunos especialistas afirman que los vacunados contra la viruela podrían seguir gozando de cierta protección gracias al efecto de la vacuna.

Por el contrario, aquellos que no han sido expuestos al virus, de forma directa o indirecta, no cuentan con esa protección ''cruzada''. Se calcula que entre el 30-40% de la población no tiene esa posible inmunidad. Por el momento, no se baraja una campaña de vacunación masiva porque no supone un verdadero peligro.

Pese a que no exista un tratamiento como tal contra la viruela del mono, Salud está valorando cuál es el mejor tratamiento para los afectados y si realmente será efectivo. Por el momento, intentan no ser alarmistas y buscan calmar a los más preocupados.

Fernando Simón, el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, ha afirmado lo siguiente: "No es probable que vaya a generar una transmisión importante, pero no lo podemos descartar". Otros especialistas como Oriol Mitjà concuerdan con él: es un brote grave, pero no tendrá el impacto de otros virus como el del COVID-19.

La viruela, una enfermedad erradicada gracias a las vacunas

La viruela forma parte de ese grupo selecto de enfermedades de las que se puede hablar en pasado. Gracias a un proceso de vacunación mundial masiva, la OMS (la Organización Mundial de la Salud) confirmaba en 1980 su erradicación. Por consecuencia, fue posible dejar de vacunar a la población frente a ella.

Una enfermera extrae la vacuna contra el coronavirus de Pfizer en una jeringa el lunes 14 de diciembre de 2020 en el Integris Baptist Medical Center en la ciudad de Oklahoma
La viruela humana fue erradicada gracias a las vacunas | GTRES

Contaba con una tasa muy elevada de mortalidad y afectaba, sobre todo, a los bebés. Se transmitía, principalmente, por el contacto directo de secreciones o fluidos de la persona infectada con fluidos u objetos de otras personas. Se sospechaba que los principales huéspedes de este virus fuesen algunas subespecies de ardillas, ratas, ratones, lirones y primates.

Entre sus síntomas se encontraban la fiebre y los mareos, pero el más llamativo era sus características erupciones cutáneas. Estas últimas se transformaban en pústulas que al cabo del tiempo se convertían en costras. Al caer estas costras, la persona dejaba de ser contagiosa, pero contaba con el rastro de la enfermedad por toda su piel en forma de cicatrices.