Cartel con el logo del BBVA en una oficina bancaria

El Banco Santander y BBVA dan el paso: lanzan una propuesta a los clientes con ahorros

Las dos grandes entidades han dado un paso al frente

Toma nota de la oferta que acaban de lanzar el BBVA y el Banco Santander a los clientes que cuentan con ahorros. Después de cuatro años, las entidades bancarias están empezando a volver a remunerar la liquidez, aunque con unas condiciones muy concretas. Y es que, a pesar de que esto empieza a despegar, de momento, se hará de forma puntual.

Los dos primeros bancos han sido el Santander y el BBVA. No obstante, fuentes cercanas a ellos ya han aclarado a El Economista que es cuestión de tiempo que las demás entidades también lo hagan. Las dos razones para recuperar este hecho son la estrategia, así como las condiciones que encierran algunos contratos.

Diferencias entre clientes institucionales y particulares

La situación de los clientes institucionales es diferente de la de los particulares. En este último caso, las entidades bancarias siguen teniendo reticencias a la hora de remunerar el pasivo. Esto no sucede así, por ejemplo, con los bancos online.

Cajeros del Banco Santander
Los clientes institucionales y los particulares son diferentes | Europa Press

Entidades pequeñas y extranjeras que operan online cuentan con ofertas que superar el 2% TAE en depósitos en el plazo de un año. La excepción se encuentra en el Banco Sabadell, que sí premia con ese 2% TAE a quien decida ser cliente.

Por otro lado, el Sabadell también remunera con 175 euros a los clientes que lleven la nómina. En el caso de Bankinter, a través de su Cuenta Nómina bonifica con un 5% el primer año. El segundo año, por su parte, se bonifica con un 2%.

La razón por la que existen tales diferencias

Estas diferencias existen por las condiciones que están fijas en los contratos. Sin embargo, “la culpa” también es de la relación comercial que existe entre los dos colectivos.

En el caso del cliente particular, el depósito siempre ha sido un producto pensado para captar usuarios o fidelizarlo en el caso de tener ahorros. Por otro lado, en los clientes institucionales, el depósito va ligado al resto de los productos contratados.

La subida de los tipos de interés tiene mucho que ver

En 2019 la banca empezó a cobrar a clientes como aseguradoras, inversores institucionales o gestoras y a otras compañías que contaban con escasa relación comercial o elevados volúmenes de fondos en sus depósitos.

La razón es que el BCE imponía penalizaciones a la liquidez excedentaria de la banca con recargos del 0,50%. Esa tasa se dejó de cobrar cuando los tipos de interés empezaron a subir.

En estos últimos meses, ha cambiado el sesgo en el recargo. Esto ha hecho que las entidades bancarias puedan retribuir del mismo modo a sus propios clientes. En la actualidad, la tasa se sitúa en el 1,5% debido a que el BCE ha vuelto a aumentar el umbral y los tipos oficiales.

Algunas entidades ofrecen más rentabilidad a los clientes institucionales

La banca aplicó un tipo medio ponderado a las empresas del 0,61% TEDR en el mes de septiembre en las imposiciones a un año. Por otro lado, para los plazos de entre uno y dos años, el tipo se disparó al 2,3%. Tan solo un mes antes, en agosto de este 2022, estos tipos se ubicaban en el 0,11% y el 0,25% respectivamente de acuerdo con los datos del Banco de España.

Edificio de la sede de BBVA en Madrid, conocido como ‘La Vela’
Las condiciones del contrato y la relación comercial tienen mucho que ver | Europa Press

En los plazos hasta un año se ha registrado una gran actividad gracias a las contrataciones nuevas y a los movimientos de fondos. Las cifras los sitúan en más de 17.600 millones en comparación con los entre 8.000 y 9.000 millones de los meses anteriores.

En total, el saldo gestionado en depósitos de compañías ha ascendido a 29.859 millones en el mes de septiembre. En el mes de junio, esta cifra se situaba en 20.262 millones.

A pesar de que retribución entre clientes y entidades continúa limitada, la evolución continúa. De hecho, algunas ofrecen productos alternativos al depósito, como pueden ser los fondos con rentabilidades o remuneraciones superiores.