Lavando mantas

El truco para lavar las mantas sin estropear los tejidos: quedan como recién compradas

Con este consejo sencillo puedes disfrutar de unos tejidos más suaves y limpios al taparte

Lavar la ropa en la lavadora puede ser muy sencillo. Sin embargo, lo verdaderamente complicado puede venir cuando, de repente, descubrimos que hemos estropeado alguna prenda en concreto.

Esto se debe a que algunas prendas necesitan un tipo de lavado especial. Por lo que es siempre buena idea revisar el manual de instrucciones de nuestra lavadora antes. De hecho, también es conveniente revisar las etiquetas que encontraremos en la ropa. Y es que nuestra lavadora no puede determinar por sí sola si tu ropa es delicada o no.

Así, en función del tipo de prenda que vayamos a lavar, es aconsejable seleccionar de forma manual el ciclo. Además, no podemos olvidarnos de la temperatura más adecuada según la ropa o del detergente más idóneo.

Lo que debes hacer antes de usar una lavadora…

Una lavadora es una forma sencilla y económica de lavar la ropa; sin embargo, como muchos de nosotros sabemos, usarla a veces puede resultar un poco complicado. Sin embargo, lavar la ropa en la lavadora puede ser muy simple una vez conocemos los conceptos más básicos.

Lavando mantas
En ocasiones, nos pueden surgir dudas sobre cómo lavar correctamente las prendas o la ropa de cama | Getty Images

Como hemos dicho, antes de lavar la ropa en la lavadora, es importante revisar la etiqueta de cuidado de cada prenda para evitar daños en el material. Además, también debemos asegurarnos de que todos los bolsillos estén vacíos. 

Asimismo, es fundamental proporcionar a la ropa, especialmente delicada, un poco más de protección en el lavado. ¿Cómo? Por ejemplo, utilizando una bolsa de lavandería.

¿Qué debemos hacer para lavar las mantas sin estropearlas?

Siempre que se acerca el otoño o el invierno, es normal que saquemos las mantas y demás prendas de abrigo de las cajas. Cuando lo hacemos, es bastante probable que huelan mal, ya que absorben el mal olor que deja la humedad.

Pero, ¿qué podemos hacer, no solo para retirar ese incómodo olor a humedad, sino para evitar que se estropeen durante el proceso de lavado? Como hemos indicado, es importante conocer de qué material está fabricada nuestra manta favorita.

Esto se debe, básicamente, a que no es lo mismo lavar una manta polar que una de lana. Por tanto, debemos consultar la etiqueta que encontraremos en la manta. Y, más concretamente, prestar una atención especial a los distintos símbolos de lavado que aparecerán en ella. Además del símbolo de secado y planchado.

 

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Lavar las mantas: las mejores trucos

Sea en la misma lavadora o a mano, antes de proceder a la limpieza de tus mantas debes conocer algunos apuntes básicos para que al secarse parezcan recién compradas.

1. Lavado con lavadora

Si quieres optar por una opción más cómoda, deberás introducir la manta en la lavadora y escoger un programa corto, ideal para prendas delicadas y con agua fría (por ejemplo, a 30 ºC).

Imagen de una persona poniendo una lavadora.
Recuerda que para este tipo de prendas lo más recomendable es un programa corto | Getty Images

También deberás usar un detergente líquido o en polvo para prendas delicadas, que ayuda a cuidar tanto su color como su aspecto. Sin embargo, no es tan recomendable el uso de suavizantes.

En el caso de que las manchas o el mal olor no desaparezcan, es aconsejable incluso usar un poco de vinagre blanco. Porque, además de ser ecológico, es útil para acabar con esos indeseables elementos.

2. Lavado a mano

En el caso de que quieras optar por lavar las mantas a mano, tan solo deberás buscar el lugar más idóneo. Teniendo en cuenta las dimensiones que suele tener una, lo más recomendable es hacerlo en la bañera.

Lo único que tendrás que hacer es introducir la manta en el cubículo, añadiendo agua fría y un poco de detergente líquido. Aunque cada persona opta por más o menos tiempo, lo ideal es dejar la manta en remojo durante una media hora.

Una vez transcurrido el tiempo, deberás aclarar las restas de detergente con agua fría y ponerla a secar al aire libre. Recuerda que si el tejido de tu manta parece sensible, es mejor que no las retuerzas.