Varias personas bañándose en el mar con el agua turquesa

Ni se te ocurra bañarte en el mar estos días: avisan de un gran peligro en el agua

Con la llegada del calor, se multiplican los primeros baños en el mar, pero los expertos advierten de las posibles consecuencias

Estos días, la playa y la arena se han convertido en el lugar preferido de muchos, y no es para menos. Con la llegada del calor lo que más apetece es refrescarse, y para eso la solución más fácil es bañarse en el mar.

Esas ansias de estrenar la temporada hace que nuestro único deseo sea pisar el agua, pero lo cierto es que esas prisas a veces nos pueden jugar malas pasadas. Los expertos no han dudado en advertir de las consecuencias de darnos el primer chapuzón del año. A lo mejor nos parece una gran forma de refrescarnos, pero el precio a pagar es muy alto.

¡Ojo con el primer chapuzón del año!

El principal problema del mar es que, a pesar de que fuera haga calor, el agua sigue estando fría. Es cierto que el hecho de bañarse en agua fría aporta algunos beneficios para la salud, pero también implica riesgos. Si no se hace de forma correcta, esos mismos beneficios pueden transformarse en graves consecuencias.

Imagen de una playa
La temperatura del mar sigue siendo bastante baja, aunque haga calor | Getty Images

Para que nos hagamos una idea, la temperatura del Mar Mediterráneo oscila este mes de mayo entre los 15 y los 19 grados, por lo que se puede catalogar como agua fresca. En los meses de verano, la situación mejora notablemente, con agua a entre 23 y 24 ºC en la mayor parte de la costa.

Naturalmente, con las altas temperaturas, lo que más apetece es refrescarnos con un buen chapuzón, pero no es una buena idea. La diferencia de temperatura es muy grande, y el cuerpo podría no estar preparado para adaptarse tan rápidamente. Si sometemos a nuestro organismo a un estrés térmico demasiado pronunciado, los riesgos son muchísimos...

¿Qué consecuencias puede tener bañarnos en agua fría?

En cualquier caso, teniendo en cuenta el intervalo de temperaturas, es muy probable que al sumergirnos en agua fría, nuestro cuerpo note una especie de "choque".

Los pies de un niño nadando en una piscina
Un cambio brusco de temperatura provoca un choque térmico | Getty Images

Esto hace referencia básicamente al cambio de temperatura. Cuando nos metemos en agua fría, nuestro cuerpo detecta una situación forzosa e incómoda, de modo que se activa el famoso mecanismo de termorregulación.

Cuando esto ocurre, nuestro cerebro se pone en modo alerta y envía diferentes señales que ponen en marcha este mecanismo. De esta forma, la concentración de sangre aumenta en aquellos órganos vitales.

Pero siendo más explícitos, realizar esta práctica puede suponernos graves consecuencias para la salud. Según el fisiólogo Mike Tipton, un 2% de las personas completamente sanas sufre arritmia cuando se sumergen en agua fría.

Aquellos con enfermedades cardíacas deberían abstenerse de estos baños tan bruscos. Uno de los efectos que provoca el contacto directo con el agua fría es una presión extra al corazón. Y en aquellos casos en los que el corazón ya tiene problemas, los expertos no lo recomiendan para nada

¿Y los beneficios...?

Por otra parte, el fisiólogo Zach Carter de la Clínica Cleveland de Ohio señala que la ciencia respalda los beneficios de ducharse con agua fría. Los estudios explican que los baños con agua fría están relacionados hasta cierto punto con la pérdida de peso. La reacción de nuestro cuerpo al entrar en contacto con el frío hace que se acelere temporalmente el metabolismo.

Pérdida de peso como síntoma de diabetes
Las duchas con agua fría pueden estar relacionadas con la pérdida de peso | Getty Images

Algunos estudios también apuntan a que los baños fríos aumentan la circulación de la sangre, y esto es debido a que el frío estimula el flujo sanguíneo. Y por si esto fuera poco, otra de las ventajas que ofrece esta práctica es el impacto que tiene sobre el sistema inmunológico.

Muchas investigaciones apuntan a que las duchas frías ayudan a fortalecerlo y a hacerlo más resistente ante las enfermedades. Aunque algunos estudios afirman que la práctica de bañarse en agua fría es beneficiosa para la salud, son muchos otros los que ponen en duda la hipótesis. De cualquier forma, todavía no se han encontrado evidencias que  avalen ninguna de las dos posturas, con lo cual  el debate sigue abierto.