Latas de conserva con mejillones y sardinas

Ni se te ocurra guardar las latas de conservas en la nevera: desconocido peligro

Los expertos proponen alternativas para no sufrir una intoxicación por este mal hábito

No es extraño encontrar en la nevera de muchos hogares una lata de conservas abierta. Desde mejillones hasta alcachofas, pasando por una fabada o unas albóndigas. Desde que se inventó en 1810 esta revolucionaria conservación de alimentos, las latas nos han servido de ayuda en más de una ocasión.

Cabe mencionar que en los primeros años de la lata, se encontraron varios problemas que comprometían a la salud. Por entonces se soldaban con plomo, lo que causaba un envenenamiento en la comida y a quien la consumiera.

Por suerte no es un problema con el que tengamos que lidiar hoy en día. Actualmente las latas están fabricadas con materiales inocuos como el aluminio o el acero laminado. Esto permite mantener el contenido de las latas protegido y aislado durante meses o años.

El error de dejar las latas abiertas en la nevera

Pero todos cometemos el mismo error a la hora de consumir estas latas de conserva. Dejarlas abiertas dentro de la nevera puede conllevar ciertos peligros. Los expertos señalan que su contenido debe ser consumido en el mismo momento en que se abre.

La razón es simple: al abrirla, se pierde el vacío que asegura su capacidad esterilizadora y llegan los problemas, pues los microorganismos tienen vía libre para invadir nuestra comida.

Una lata de atún abierta
Cuando se abre una lata, se pierde su vacío y esterilización | Redes Sociales

Además, se puede dar una reacción química con la mezcla del oxígeno y la acidez de los productos con lo que recubre el envase. Algunos alimentos, como por ejemplo la salsa de tomate, pueden llegar a adquirir un sabor metálico por dejar la lata abierta

Por otro lado, dejarla abierta podría facilitar la transferencia entre el material de las latas y el producto que contienen. La mayoría están recubiertas de un material llamado epoxi. Este se utiliza para recubrir los envases y evitar que los alimentos queden en contacto con el metal del exterior. Por ejemplo, evita que el alimento quede en contacto con el aluminio, que está considerado como un neurotóxico.

Contaminación en la nevera

También existe el riesgo a la contaminación de otros alimentos. La manera más sencilla de que suceda esto es, como es normal, que se nos derrame algo del líquido del contenido en la nevera. De esta manera, aumenta la posibilidad de contaminar de forma directa a otros alimentos.

Aunque seamos muy cuidadosos y no se nos derrame ni una gota del contenido, sigue habiendo problemas. Al dejar la lata abierta, ese líquido que recubre el contenido se evapora, y al secarse, absorben los olores de otros alimentos del frigorífico.

A pesar de que no es demasiado habitual, puede que aparezcan hongos y bacterias que contaminen nuestras conservas abiertas, aun estando en frío. Se suele dar principalmente en conservas caseras de hortalizas o frutas mal conservadas o que poseen un bajo nivel de acidez (pH inferior a 4,6).

Bacteria peligrosa de color verde
La «Clostridium botulinum» es una bacteria que aparece en alimentos mal conservados | Getty Images

Esto se debe a una toxina que sintetiza un microorganismo, concretamente la bacteria Clostridium botulinum, que pueden aparecer en este tipo de conservas. A pesar de las bajas posibilidades, no sería la primera vez que estas bacterias causan un brote de botulismo. Ya pasó hace dos años con el atún en conserva del supermercado DIA.

Dificultad para hablar y tragar, debilidad facial, náuseas, calambres, vómitos. Son solo algunos de los síntomas que podemos llegar a padecer por una intoxicación, al dejar la lata abierta en la nevera. ¿Necesitamos más motivos para quitarnos el mal hábito?

¿Cómo conseguir que las latas de conservas duren más?

Expertos en tecnología de alimentos aconsejan que, si no se va a consumir todo el contenido de la lata en el mismo día, lo mejor que podemos hacer es guardarlo en un tupper.

De esta manera tal vez nos aguante en la nevera tres o cuatro días más. A partir de entonces, al igual que si dejamos la lata abierta, el contenido se empieza a poner malo y a cambiar su sabor.

Un tupper encima de otro
Puedes seguir almacenando el contenido de la lata en un tupper | Getty Images

España pretende retirar esta sustancia nociva de las latas

Otra de las sustancias que se utiliza a menudo en los envases es el polémico bisfenol A. Se trata de un compuesto nocivo para la salud, ya que ha sido considerado un disruptor endocrino, que altera las funciones hormonales. Ya ha sido prohibido en países vecinos como Francia y, desde la aprobación de una ley de residuos este mismo año, España está regulando su uso.

Concretamente, con esta nueva ley, se intenta evitar «la presencia de sustancias incluidas en el anexo XIV del Reglamento REACH o sustancias restringidas recogidas en su anexo XVII, y de los alteradores endocrinos. En particular, y de conformidad con lo previsto en estas normas, estará prohibida la utilización de ftalatos y bisfenol A en envases».