Comida basura

Se pueden evitar el 35% de los cánceres con solo eliminar estos hábitos del día a día

Modificando estos 7 hábitos podemos mejorar nuestra salud

Existe una realidad que, tristemente, cada vez es más evidente entre la población: el aumento de casos de cáncer. Tan solo en nuestro país, durante el año 2021 aparecieron 285.530 nuevos casos, un 2,36 más respecto del año anterior 2020.

Estas cifras, desde luego, son bastante alarmantes. Muchas personas se cuestionan si estos casos se podrían prevenir, y lo cierto es que hay estudios que así lo demuestran. De hecho, existen ciertos hábitos que eliminándolos de nuestra vida podrían mejorar nuestra salud. 

Eliminando estos hábitos es posible evitar un 35% de tumores

Todos sabemos que la alimentación es el pilar fundamental que sustenta a nuestro cuerpo, y por consiguiente, a nuestra salud. Sin embargo, lo que quizás no se tiene tan en cuenta es como esta puede repercutirnos de forma negativa si no es tan sana.

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De hecho, la dieta es la segunda causa prevenible del cáncer, tan solo después del tabaco. En muchos casos, consumir alimentos saludables podría ayudarnos a prevenir hasta el 35% de los tumores. 

Un médico durante una consulta con una paciente
El cáncer ha aumentado en España en los últimos años | Getty Images

Como puedes observar, tenemos en nuestras manos el poder de cambiar y modificar estas conductas nocivas. Si estos mismos hábitos los mantenemos en el tiempo, el riesgo de desarrollar un tumor aumentará significativamente. 

Por lo tanto, sabiendo que a lo largo de nuestra vida la cantidad de alimentos que vamos a ingerir se puede representar en miles y miles de toneladas, conviene prestar atención a aquellos aspectos que podemos mejorar. Vamos a verlos a continuación.

1. Azúcares refinados

No hay nada más peligroso y aditivo que los azúcares refinados. Actualmente están muy presentes en la industria alimentaria, ya que los podemos encontrar en la bollería industrial, las pastas, las confituras e incluso en las bebidas gaseosas.

Este tipo de azúcar debería consumirse de forma muy esporádica y ocasional, ya que de lo contrario podría comprometer nuestra salud. Así mismo, las personas con sobrepeso o con otros factores de riesgo no deberían consumirlo.

2. Aditivos

Los aditivos son, desde luego, uno de los mayores enemigos de la alimentación sana. Estas pequeñas sustancias que suelen agregarse a ciertos productos y bebidas presentan una doble cara que debemos conocer.

Si bien el objetivo de su añadido es mejorar cualidades como el sabor, el aroma o el color del producto, lo cierto es que a la larga, su ingesta puede presentar efectos cancerígenos. Un ejemplo de ellos son las famosas 'E' que encontramos en las etiquetas o envases.

Imágen de las estanterías de la nevera de un supermercado
Debemos regular el consumo de ciertos aditivos alimentarios para evitar problemas de salud | Getty Images

3. Grasas y frituras

Por todos es sabido que el abuso de alimentos fritos y/o ricos en grasa es algo muy perjudicial. De hecho, lo es todavía más si a ello le sumamos la obesidad y la falta de actividad física. Una sobrecarga calórica en la dieta, en este sentido, aumenta el riesgo de padecer cáncer.

De hecho, los que más se asocian a este tipo de alimentos son los cánceres hormonodependientes, así como el de mama, próstata, útero, colorrectal, de riñón, biliar y páncreas. Lo ideal es, en este sentido, evitar las grasas saturadas y los ácidos grasos trans.

4. Envases de plástico

Además de perjudicar a nuestro ecosistema, los envases de plástico también pueden repercutir de forma negativa en nuestro organismo. La composición de estos, que suele elaborarse a partir de productos químicos como las dioxinas, aumenta el riesgo de padecer cáncer. Es más aconsejable, en cambio, utilizar envases de vidrio.

5. Ahumados

Se ha descubierto que el procedimiento que se utiliza para preparar determinados alimentos ahumados aumenta el riesgo de padecer cáncer. De hecho, en algunos países asiáticos la tasa de cáncer de estómago es bastante elevada. Lo recomendable es reducir su consumo, e incluso evitarlo.

6. Carne roja

El consumo de carne roja, de forma general, está muy extendido entre la población. Sin embargo, estudios recientes han asociado que un consumo habitual de esta aumenta el riesgo de padecer cáncer colorrectal, de esófago, estómago, pulmón, páncreas y útero. Lo ideal es consumir, como mucho, 1-2 raciones por semana.

Primer plano de un filete de carne roja
Abusar de la carne roja aumenta el riesgo de desarrollar cáncer | Getty Images

7. Sal

Y por último, pero no menos importante, no debemos olvidarnos de otro de los mayores enemigos que tenemos en la cocina: la sal. La gran mayoría de alimentos que consumimos ya de por sí contiene sal, por lo que añadirle adicionalmente solo conllevará riesgos para nuestra salud.